¡Buenos días princesa!![]() |
| (imagen de la película la vida es bella.) |
sábado, 4 de julio de 2015
La vida es bella (La vita è bella en italiano) es una película de 1997 escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni. Benigni Linterpreta a Guido Orecife, un judío italiano dueño de una librería, que debe emplear su fértil imaginación para proteger a su pequeño hijo de los horrores de un campo de concentración nazi La historia está parcialmente basada en la experiencia real del padre de Benigni, que logró sobrevivir a tres años de internamiento en Bergen Bersen
La película fue un gran éxito financiero y de crítica, y ganó tres Oscar, a la Mejor banda sonora al Mejor actor y a la Mejor película extranjera en la ceremonia de 1998 además de muchos otros galardones internacionales. Argumento: En 1939 Guido Orecife (Roberto Benigni) un alegre, divertido y carismático joven italiano de origen judío, llega a la casa de su tío en Arezzo para trabajar como camarero en su hotel. Allí conoce a una joven y bella profesora llamada Dora Nicoletta Braschi esposa en la vida real de Roberto Benigni), de la que se enamora inmediatamente y hace lo posible por conquistarla, llamándola princesa y saludándola alegremente con la frase ¡Buenos días, princesa! cada vez que la ve, pero ella es la prometida de un funcionario fascista llamado Rodolfo.
La primera mitad de la película muestra el cambio político que se está produciendo en el país. Guido imita la forma de caminar de los soldados nazis y parodia sus teorías racistas y pseudocientíficas. Un día, al hotel donde trabaja Guido llega un médico, el doctor Lessing (Horst Buchholz), que enseguida se hace amigo suyo, ya que los dos son aficionados a las adivinanzas y pasan el tiempo planteándoselas el uno al otro. Cuando en el hotel se celebra la fiesta de compromiso de Rodolfo y Dora, Guido llega y le confiesa sus sentimientos por ella. Dora, que nunca ha estado verdaderamente enamorada de Rodolfo, se va con Guido en su caballo. Mientras todo esto ocurre, el avance del fascismo es cada vez más evidente: el negocio del tío de Guido y su caballo aparecen frecuentemente cubiertos con pintadas y mensajes antisemitas
Seis años después, en 1945, Guido y Dora están casados y tienen un hijo, llamado Giosuè (Giorgio Cantarini A pesar de la guerra y de la invasión nazi de Italia, siguen siendo felices. Guido abre una librería y Dora continúa con su trabajo como profesora. El día del cumpleaños de Giosuè, Guido, su tío y Giosuè son detenidos debido a su origen judío y subidos a un tren rumbo a un campo de concentración. Aunque Dora no es judía, exige subir también al tren para permanecer junto a su familia, pero al llegar al campo, los hombres y mujeres son inmediatamente separados y el tío de Guido y muchos otros son enviados directamente a las cámaras de gas ya que no se les considera útiles para trabajar. Guido oculta a su hijo la terrible situación que están viviendo, haciéndole creer que es sólo un juego en el que deben ganar puntos, y el primero que gane 1000 puntos conseguirá un tanque auténtico. También le dice que si llora, pide comida o quiere ver a su madre, perderá puntos, mientras que si se esconde de los guardias del campo ganará puntos extra.
Guido usa esta fantasía para justificar la realidad que les rodea: los guardias los tratan mal porque quieren el tanque para ellos y el número cada vez menor de niños (que están siendo asesinados) se debe a que están escondidos para ganar puntos. Guido consigue convencer a Giosuè para que no quiera marcharse diciéndole que van en cabeza y sólo necesitan un poco más de tiempo para volver a casa con el tanque. A pesar de estar rodeados de horror, tristeza y muerte, Giosuè acaba creyéndolo todo gracias a la convincente historia que le cuenta su padre y a su propia inocencia.
Un día, Guido se encuentra con el médico que conoció en el hotel, convertido en oficial de las S.S está seleccionando a los prisioneros que serán enviados a las cámaras de gas. Al ver a Guido, le reconoce y no le envía a las cámaras, y hace que trabaje como camarero en una cena que van a celebrar los altos mandos militares del campo. Guido aprovecha para llevar a Giosuè con él y sentarle en la mesa de los niños para que por un día coma bien. En un momento de la cena, Guido tiene una charla con el doctor, quien le plantea un nuevo acertijo para que le ayude a resolverlo.
Una noche se observa un gran revuelo en el campo: los alemanes se están retirando ante la llegada de los Aliados porque la guerra ha terminado, pero antes quieren matar a todos los prisioneros antes de que los Aliados les liberen. Guido ordena a Giosuè que se esconda hasta que todo se calme, porque están a punto de ganar el premio. Mientras, él va en busca de Dora para marcharse todos juntos, pero es sorprendido y fusilado por uno de los guardias. A la mañana siguiente, los alemanes han huido y Giosuè sale de su escondite. De pronto aparece un tanque, que él cree que es su premio. Son los americanos, liberando el campo. Le recogen y por el camino, ente los prisioneros liberados, Giosuè encuentra a su madre y le comunica que han ganado.
La voz en off de Giosuè adulto, acaba: Esta es mi historia. Ese es el sacrificio que hizo mi padre. Aquel fue el regalo que tenía para mí.
texto:(sacado de Internet .paginas de la película) "un trocito de la película."
( flor de cerezo)
La película fue un gran éxito financiero y de crítica, y ganó tres Oscar, a la Mejor banda sonora al Mejor actor y a la Mejor película extranjera en la ceremonia de 1998 además de muchos otros galardones internacionales. Argumento: En 1939 Guido Orecife (Roberto Benigni) un alegre, divertido y carismático joven italiano de origen judío, llega a la casa de su tío en Arezzo para trabajar como camarero en su hotel. Allí conoce a una joven y bella profesora llamada Dora Nicoletta Braschi esposa en la vida real de Roberto Benigni), de la que se enamora inmediatamente y hace lo posible por conquistarla, llamándola princesa y saludándola alegremente con la frase ¡Buenos días, princesa! cada vez que la ve, pero ella es la prometida de un funcionario fascista llamado Rodolfo.
La primera mitad de la película muestra el cambio político que se está produciendo en el país. Guido imita la forma de caminar de los soldados nazis y parodia sus teorías racistas y pseudocientíficas. Un día, al hotel donde trabaja Guido llega un médico, el doctor Lessing (Horst Buchholz), que enseguida se hace amigo suyo, ya que los dos son aficionados a las adivinanzas y pasan el tiempo planteándoselas el uno al otro. Cuando en el hotel se celebra la fiesta de compromiso de Rodolfo y Dora, Guido llega y le confiesa sus sentimientos por ella. Dora, que nunca ha estado verdaderamente enamorada de Rodolfo, se va con Guido en su caballo. Mientras todo esto ocurre, el avance del fascismo es cada vez más evidente: el negocio del tío de Guido y su caballo aparecen frecuentemente cubiertos con pintadas y mensajes antisemitas
Seis años después, en 1945, Guido y Dora están casados y tienen un hijo, llamado Giosuè (Giorgio Cantarini A pesar de la guerra y de la invasión nazi de Italia, siguen siendo felices. Guido abre una librería y Dora continúa con su trabajo como profesora. El día del cumpleaños de Giosuè, Guido, su tío y Giosuè son detenidos debido a su origen judío y subidos a un tren rumbo a un campo de concentración. Aunque Dora no es judía, exige subir también al tren para permanecer junto a su familia, pero al llegar al campo, los hombres y mujeres son inmediatamente separados y el tío de Guido y muchos otros son enviados directamente a las cámaras de gas ya que no se les considera útiles para trabajar. Guido oculta a su hijo la terrible situación que están viviendo, haciéndole creer que es sólo un juego en el que deben ganar puntos, y el primero que gane 1000 puntos conseguirá un tanque auténtico. También le dice que si llora, pide comida o quiere ver a su madre, perderá puntos, mientras que si se esconde de los guardias del campo ganará puntos extra.
Guido usa esta fantasía para justificar la realidad que les rodea: los guardias los tratan mal porque quieren el tanque para ellos y el número cada vez menor de niños (que están siendo asesinados) se debe a que están escondidos para ganar puntos. Guido consigue convencer a Giosuè para que no quiera marcharse diciéndole que van en cabeza y sólo necesitan un poco más de tiempo para volver a casa con el tanque. A pesar de estar rodeados de horror, tristeza y muerte, Giosuè acaba creyéndolo todo gracias a la convincente historia que le cuenta su padre y a su propia inocencia.
Un día, Guido se encuentra con el médico que conoció en el hotel, convertido en oficial de las S.S está seleccionando a los prisioneros que serán enviados a las cámaras de gas. Al ver a Guido, le reconoce y no le envía a las cámaras, y hace que trabaje como camarero en una cena que van a celebrar los altos mandos militares del campo. Guido aprovecha para llevar a Giosuè con él y sentarle en la mesa de los niños para que por un día coma bien. En un momento de la cena, Guido tiene una charla con el doctor, quien le plantea un nuevo acertijo para que le ayude a resolverlo.
Una noche se observa un gran revuelo en el campo: los alemanes se están retirando ante la llegada de los Aliados porque la guerra ha terminado, pero antes quieren matar a todos los prisioneros antes de que los Aliados les liberen. Guido ordena a Giosuè que se esconda hasta que todo se calme, porque están a punto de ganar el premio. Mientras, él va en busca de Dora para marcharse todos juntos, pero es sorprendido y fusilado por uno de los guardias. A la mañana siguiente, los alemanes han huido y Giosuè sale de su escondite. De pronto aparece un tanque, que él cree que es su premio. Son los americanos, liberando el campo. Le recogen y por el camino, ente los prisioneros liberados, Giosuè encuentra a su madre y le comunica que han ganado.
La voz en off de Giosuè adulto, acaba: Esta es mi historia. Ese es el sacrificio que hizo mi padre. Aquel fue el regalo que tenía para mí.
texto:(sacado de Internet .paginas de la película) "un trocito de la película."
( flor de cerezo)
viernes, 3 de julio de 2015
Se empeñan en que regrese...
Cierro los ojos...
Me veo desaparecer...
Primero una mano, luego la otra,brazos,piernas.
Cuerpo entero se evapora...
Como si fuese agua en una caldera al fuego que alguien se olvido,de retirarla.
¡Siento paz!,quiero estar ahí...
Mis seres de luz,me despiertan...
Una y otra vez se empeñan que regrese .
Al aquí al ahora...
Escritos propios: Leticia Mort
seudónimo :Flor de Cerezo
| (foto propia sacada, por Leticia Mort)( Castillo de Peñiscola al mediodía) |
| (foto propia, sacada por Leticia Mort)( Castillo de Peñiscola al atardecer) |
Cuenta la leyenda que cuando el Papa Benedicto XIII quiso huir de su fortaleza en Peñíscola, tuvo que esculpir él mismo en una noche una escalera en la piedra que le permitiese acceder al mar. Cuenta la leyenda que el precio de tan descomunal esfuerzo fue la pérdida de su anillo papal, una valiosa joya que cayó al mar y que nadie ha logrado encontrar desde entonces.
Cuenta la leyenda, también, que aún más buscado que el anillo fue el llamado Códice Imperial, un enigmático pergamino escrito por el emperador Constantino, tan sagrado como prohibido, que sólo podían hojear los pontífices y sus más allegados cancilleres, dada su vital trascendencia para la perpetuación de la Iglesia y que en aquellos turbulentos tiempos era deseado por tres cortes papales.
Se dice que en ese controvertido papiro, guardado en una cánula de oro, se revelaba un enigma que helaba la sangre de cuantos lo leían, haciendo vacilar su fe, motivo por el cual los papas lo habían custodiado en el más completo secreto desde los inicios del cristianismo. En vida del Papa Luna y tras su muerte, diversos emisarios de los distintos papas que en aquellos convulsos años compitieron por la tiara de Pedro -Bonifacio IX, Inocencio VII, Gregorio XII, Alejandro quinto, Juan XXIII y Martín quinto trataron de hacerse con el códice, pero ninguno lo consiguió.
Fueron inútiles las búsquedas del Códice Imperial por todos los rincones de la atalaya de Peñíscola, por la iglesia y el sepulcro, por los recónditos aposentos del castillo, las galerías subterráneas, la ermita de la Virgen y la turris papae donde Benedicto escribía sus tratados. Tampoco lo encontraron en su bien nutrida biblioteca donde se amontonaban obras de Ovidio, Averroes, santo Tomás, Petrarca, Séneca, Maimónides o Aristóteles. Su desaparición pasó a formar parte de los misterios y secretos que envolvieron la vida de este Papa maño que acuño la frase que mejor expresa su tozudez: "yo sigo en mis trece Lugar para el misterio
Cuando hoy, seiscientos años después, se recorren esos mismos pasillos y salas, se sube a sus espléndidos torreones, se sortean escaleras y almenas, se contempla el permanente juego de luces y sombras del castillo papal de Peñíscola, se llega a la conclusión de que en este escenario cualquier secreto, cualquier misterio, incluso los inventados, tienen aquí cabida.
Porque este enorme peñón de roca que se alza imponente sobre el Mediterráneo parece hecho a la medida de los sueños. Esta "acrópolis espiritual y guerrera" como la llamó Fernando Chueca, esta "arca de Noé" como solía denominarla el propio Pedro de Luna rezuma entre sus piedras su inicial inspiración musulmana y, sobre todo, el místico carácter templario con toda la carga esotérica que, con frecuencia, se achaca a los monjes guerreros de la Orden del Temple. Se dice que los templarios tenían constancia de enclaves naturales donde el cruce de corrientes de energía bio-magnética afectaba a la hipófisis, justo en la base del cráneo, dando lugar a estados alterados de conciencia, percepciones extra-sensoriales y todo tipo de fenómenos paranormales. Y que uno de estos lugares, no elegido al azar, es el castillo de Peñíscola.
(Texto: ENRIQUE SANCHO)Revista Ibérica(Turismo viajes y vacaciones)
(flor de cerezo)
Cuenta la leyenda, también, que aún más buscado que el anillo fue el llamado Códice Imperial, un enigmático pergamino escrito por el emperador Constantino, tan sagrado como prohibido, que sólo podían hojear los pontífices y sus más allegados cancilleres, dada su vital trascendencia para la perpetuación de la Iglesia y que en aquellos turbulentos tiempos era deseado por tres cortes papales.
Se dice que en ese controvertido papiro, guardado en una cánula de oro, se revelaba un enigma que helaba la sangre de cuantos lo leían, haciendo vacilar su fe, motivo por el cual los papas lo habían custodiado en el más completo secreto desde los inicios del cristianismo. En vida del Papa Luna y tras su muerte, diversos emisarios de los distintos papas que en aquellos convulsos años compitieron por la tiara de Pedro -Bonifacio IX, Inocencio VII, Gregorio XII, Alejandro quinto, Juan XXIII y Martín quinto trataron de hacerse con el códice, pero ninguno lo consiguió. Fueron inútiles las búsquedas del Códice Imperial por todos los rincones de la atalaya de Peñíscola, por la iglesia y el sepulcro, por los recónditos aposentos del castillo, las galerías subterráneas, la ermita de la Virgen y la turris papae donde Benedicto escribía sus tratados. Tampoco lo encontraron en su bien nutrida biblioteca donde se amontonaban obras de Ovidio, Averroes, santo Tomás, Petrarca, Séneca, Maimónides o Aristóteles. Su desaparición pasó a formar parte de los misterios y secretos que envolvieron la vida de este Papa maño que acuño la frase que mejor expresa su tozudez: "yo sigo en mis trece Lugar para el misterio
Cuando hoy, seiscientos años después, se recorren esos mismos pasillos y salas, se sube a sus espléndidos torreones, se sortean escaleras y almenas, se contempla el permanente juego de luces y sombras del castillo papal de Peñíscola, se llega a la conclusión de que en este escenario cualquier secreto, cualquier misterio, incluso los inventados, tienen aquí cabida.
Porque este enorme peñón de roca que se alza imponente sobre el Mediterráneo parece hecho a la medida de los sueños. Esta "acrópolis espiritual y guerrera" como la llamó Fernando Chueca, esta "arca de Noé" como solía denominarla el propio Pedro de Luna rezuma entre sus piedras su inicial inspiración musulmana y, sobre todo, el místico carácter templario con toda la carga esotérica que, con frecuencia, se achaca a los monjes guerreros de la Orden del Temple. Se dice que los templarios tenían constancia de enclaves naturales donde el cruce de corrientes de energía bio-magnética afectaba a la hipófisis, justo en la base del cráneo, dando lugar a estados alterados de conciencia, percepciones extra-sensoriales y todo tipo de fenómenos paranormales. Y que uno de estos lugares, no elegido al azar, es el castillo de Peñíscola.
(Texto: ENRIQUE SANCHO)Revista Ibérica(Turismo viajes y vacaciones)
| Arte en Peñiscola(foto propia, sacada por Leticia Mort) |
Soledad tan amiga y recurrente a la vez.
Heladas montañas cubren mi espalda...
Embriaga un silencio un vacío...
Solo unos copos de nieve cayendo delicadamente.
Viento frío de un invierno, que llega con ganas tocando mi cara.
Se escarchan mis venas,impidiendo el fluir de la sangre.
Que entibian un cuerpo..
.
Cabeza vacía, indiferente a tu propio dolor.
¡A gritos! ¡me pide!.
Reaviva esa llama...
Que quedan pequeñas brasas en ese corazón.
Hambriento de calor...
Escritos propios: Leticia Mort
Seudónimo: Flor de cerezo
martes, 30 de junio de 2015
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| foto :pertenece a la actriz italiana" Claudia Cardinale" |
Si te beso ¡besame.!
Si te acaricio¡acaríciame!.
Si te entrego amor¡ quiero amor!.
Si de mi boca salen versos ¡recítame versos!.
Si pronuncio un te amo ¡pronunciarme un te amo!.
Si mi pelo cae en tu pecho ¡que en tu pecho caiga mi pelo!
Si mis pasos, apresurados quieren ir a tu lado ¡apresura los pasos mi amado!.
Si te dejo un sitio en mi cama ¡que mi sitio este
en tu cama!.
Si en mi cocina se guisan sueños¡en tu cocina sírvelos calentitos!.
Si mis pies se congelan en invierno¡dale calor entre tus piernas!
Si mi cuerpo pide un abrazo ¡no esperes a que lo pida!,¡abrázalo con fuerza!.
Si me ves, tocar a tu puerta con una maleta en la mano ¡no preguntes nada!
Solo ábreme las puertas de tu corazón
Escritos propios :Leticia Mort
seudónimo: Flor de cerezo
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